La gota de agua

Lo sentirás como una gota de agua porque es agua pero es el mundo entero lo que rozará tu cara. Lo sentirás como algo extraño -¡lo sé, te conozco!- porque estarás en el salón de tu casa y en tu casa no hay goteras, es un piso de nuestra vieja barriada, -¡lo sé, yo compré esa casa!- Lo sentirás como un por qué y tu mano se paseará por la seca escayola que es el cielo de tu morada -¡lo sé, porque yo lo hice o lo haré… no sé, estas cosas se me escapan!-

Te envío el peso del conocimiento humano en forma de lágrima, porque el conocimiento es dolor, las más de las veces, del alma. Esta todo ahí, ¡sí!, en tan sólo una gota de agua.

Fue de repente; las cosas siempre ocurren de repente. Nuestros científicos hallaron la forma de almacenar la información en el agua: milagros de la física cuántica. La revolución que se produjo fue enorme porque este material, que aún es abundante en la tierra, abarató tantísimo el acceso a la informática que de repente todos –digo todos, hasta los que entonces pertenecían, pues ya no, a un Tercer Mundo al que ahora nos referimos como inframundo- pudieron contar con lo que tu llamarías PC, portátil, netbook. El siguiente paso lo dieron las empresas de publicidad que, siempre en busca de El Dorado, llegaron a la conclusión de que les era más rentable costear los gastos del viejo internet, que esperar a que los más desfavorecidos tuvieran la solvencia necesaria para obtener una conexión adecuada. Súbitamente, nos encontramos ante un mundo donde, de una forma u otra, cada mujer y niño del Planeta tenía acceso a la red. ¡Fue una autentica maravilla!... mas una maravilla, por sus efectos, aterradora.

Hubo, en aquellos días, grandes convulsiones sociales, se derrocaron gobiernos, otros tuvieron que ceder ante la presión de una masa social a la que, no sólo se le mostraba el indecente espectáculo de un Primer Mundo viviendo de espaldas a su injusta postración, sino que era capaz de comprender por qué aquello no estaba bien, ya que la enseñanza ya no era un producto exclusivo de las aulas.

¡Sí, mi querido Amigo! Sé que en este momento estás intentando averiguar quién es el remitente de esta carta que has encontrado en tu buzón a las dos de la mañana. ¡Ah, el viejo y arrumbado papel! Ha sido terriblemente complicado hacerme con esta vieja reliquia del pasado, con este pliego -¿lo llamabais así, no: pliegos, folios, hojas?... ¡cuántas vidas desperdiciadas en aras del saber!- Tuve que trocarlo por mi colección de audiogramas de Led Zeppelin -¡me gusta la palabra trocar!- La acabo de encontrar en un viejo diccionario, ya que lo cierto es que te escribo con la ayuda de una vieja edición digitalizada del RAE, la 27ª, pues ha cambiado el significado de muchas palabras. En fin, ¿no ves que en el remite pone Mañana?; ese soy yo, Mañana, tu mañana antes de conocer lo que te mando.

El papel de los profesores -sé que este tema te afectará enormemente- varió en pocos años. El rápido progreso de las redes sociales propició una nueva forma de aula virtual a la que todo el que quería podía acceder. Cada vez fueron más los que cambiaron las viejas mesas y las arduas pizarras por las nuevas pantallas y las amables herramientas cuyo progreso empequeñecía la labor editorial; éstas fueron incapaces de rivalizar con unas programaciones didácticas generadas por mil mentes, mil manos, mil almas interconectadas. La Educación había dado el paso definitivo al convertirse en la primera institución total y plenamente democratizada. El saber ya no entendía de regiones, de partidos, de arbitrarios programas electorales; el saber, en definitiva, se convirtió en una suma de saberes que no atendían a más frontera que a los límites del conocimiento humano… si es que el conocimiento los tuviere. ¿Qué papel podían jugar los distintos nacionalismos dentro de este estado de cosas? Ninguno, por lo que se desaparecieron y con estos todas sus lacras.

¡Oh, bendito sea mil veces el ingenio humano! No puedes imaginar lo que pueden llegar a solucionar mil mentes ocupadas en un mismo problema. La gota te lo mostrará… Ya no existen las enfermedades de origen genético porque mil mentes resolvieron que la genética es como la informática y fueron capaces de generar una interface a través de la cual pudieron programar el genoma humano dentro de los límites que la actual ética mundial ha fijado. Sí, ahora tenemos una Carta Magna que regula y asienta los principios éticos universales por los cuales todos somos amparados y obligados.

Los hologramas dotaron a la nueva forma de enseñar de cierta humanidad, aunque hubo quien prefirió mantener las antiguas aulas; sobre todo, por los más pequeños que necesitan tanto del calor humano, ese calor que jamás una máquina podrá suplir.

Hace bien poco que obtuviste tu plaza de profesor. Ni fue donde querías ni te gustan demasiado los alumnos que te han sido asignados –Lo sé. Conozco tus viejos prejuicios- Aprenderás mucho de ellos –no te preocupes- ya que tienen una importante lección que enseñarte, una que no aprendiste ni en los años de facultad ni durante las extenuantes horas de estudio teñidas de café y nicotina. Así que no hagas más remedos arrancando la primera hoja del libro de texto (sí, esa donde pone qué es literatura) porque tus alumnos te enseñarán qué es y cómo quieren –¡Vaya, iba a decir aprenderla!-… mejor digamos vivirla.

Los Subiductores han avanzado tanto que tendrás acceso a cualquier texto, sea cual sea la lengua en que esté escrito. Del sumerio al antiguo irlandés, del chino al inglés, todos los textos se abrirán a tus ojos como se abre el corazón de una mujer enamorada. Te interesaran en especial los subiductores literarios, que no sólo son capaces de traducir con una exactitud gramatical asombrosa sino que, gracias a la programación y al acuerdo de los mejores filólogos del planeta, son capaces de emular el estilo original del poema, la novela o del escrito que se quiera. Esto no supone un menoscabo para el aprendizaje de lenguas ya que en la actualidad todos los alumnos del mundo estudian y conocen a la perfección su lengua y las tres lenguas más habladas ahora en el mundo: el español, el inglés y el chino mandarín. –sí, como era tu deseo, la lengua del Quijote cabalga por el mundo siempre a la cabeza-.

Sabes que no vas a romper esta carta. ¿Cómo podrías? Yo ya la leí antes de que fuera escrita. Atiende, comprende, reflexiona; pues, aunque se tratara de una broma o una elaborada mentira, que daño podría hacerte esta información; la información es conocimiento.

-Iba a decir, ¿recuerdas esos viejos Puntos de poder que tanto te molestaban?, ¡Necio de mí!- Se convirtieron, modificación tras modificación, avance tras avance, en los libros de texto de alumnos y profesores. Primero fuimos nosotros, luego los distintos ministerios de educación trataron de regularlos pero no pudieron; así que, finalmente, los docentes junto a los pedagogos y los especialistas en educación creamos un ranking que permitía a alumnos y profesores proveerse de los materiales idóneos para el aprendizaje. Google Académica es la herramienta que en la actualidad nos da acceso a dichos materiales. Los criterios por los que un Punto de poder destaca o no responden a cuestiones de efectividad y acierto en el desarrollo de las distintas competencias. Las decisiones corren a cargo tanto de los especialistas como de los propios alumnos, ya que los primeros son sometidos siempre a la constante evaluación de los segundos y viceversa. –Sí, ahora los suspensos se reparten al 50% entre alumnos y profesores-.

¿Sabes que ayer, tras treinta años de enseñar literatura me permitieron dar esa conferencia que sé que quieres dar sobre la renovación de la épica que supuso el SDA con respecto a Don Quijote de la Mancha? Cuando postulé que tanto Sancho Panza como Samsagaz Gangi eran los auténticos protagonistas de ambas novelas, que la coincidencia fonética de sus nombres no era mera casualidad y que ambos coincidían no sólo en sus cualidades heroicas, propiamente dichas, sino en su proyección y crecimiento psicológico a lo largo de la novela, hubo abucheos y muchos abandonaron el paraninfo… algunos se quedaron –no te preocupes-.

¿Qué puedo decirte más? De veras, todo está en la gota. Como te dije la sentirás como eso, como una gota de agua, pero en seguida se convertirá en una sólida lágrima. Es nuestro pendrive. Tan sólo necesitas la máquina que dentro de muy poco verás anunciada en los periódicos de todo el mundo. Su formato es el formato que requerirá la que tu mujer –¡sabías que darías el paso algún día!- te regalará. Te asombrarás y tu futuro ya no será mi mañana porque mi cuento no tiene un final feliz.

Ahí va la gota, ahí va mi alma…

Un relato original de Luis F. Güemes.
En Alicante, a 24 de abril de 2010

2 comentarios:

José Rovira Collado dijo...

Estupendas reflexiones desde un conocedor de la literatura, la fantasía y la ciencia ficción. Esas gotas de lluvia-lágrimas serían más útiles que la especia para plegar el espacio y más valiosas que el agua en Arrakis.
Dos apuntes:
-Google Academics ya está de camino en ser lo que anuncias (junto con G Books).
-Y no te creas que estamos tan lejos de poder dar esas conferencias u otras incluso más "sacrílegas". Pregúntame el martes sobre mi próximo artículo. Desde la didáctica y la LIJ nos podemos permitir esos "excesos" aunque por eso nos critiquen desde la academia. Pero como ya decía Rubén, y aprovechando que el Quijote cruza el Anduin "de las epidemias de horribles blasfemias de las Academias, líbranos, señor"

Luis dijo...

Te agradezco muchísimo tu valoración, en serio. Puedes creerme cuando te digo que no sabía nada de ese google aunque es un tema sobre el que suelo discutir: lo poco contrastado de los contenidos en internet. Con respecto a lo segundo, me llenas de fe y de esperanza y me sumo a los rebeldes de la didáctica. ¡Qué grande eres Rovira! Eso del Quijote me ha llegado al corazón. Me bajo al bar a celebrar tu amplitud de miras.

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