Descripción real e irreal de Sandra

Cuando conocí a Sandra me pareció una chica aplicada, algo seria, preocupada por su futuro. Luego descubrí que, de vez en vez, su mente volaba fuera del aula, lejos, a un lugar que la mayoría de nosotros desconocía porque debíamos desconocerlo. También observé que eran muchas las veces que se permitía reír de este o aquel comentario. Buena alumna, buena compañía en las cenas del grupo… Pensaba esto, sí, hasta el día que observé cómo, ajena al mundo que la rodeaba, Sandra fijaba una aterrorizada mirada sobre un donuts que alguien había arrojado indolentemente al suelo. –Te ocurre algo- Pregunté preocupado –¡Es como esa película de los búhos!- No sabía de qué me estaba hablando –¡Lo de Sevilla volverá a ocurrir!- Continuó –¡Me llevaron una vez y volverán a hacerlo!- ¿Quiénes?- Pregunté preocupado– Como atrapada por Mesmer, contestó: -Los hombres del cielo...- Aquel día, mi opinión sobre Sandra cambió aunque no sabía que pensar: o era una cachonda que se había quedado conmigo o realmente me encontraba ante un caso de oligofrenia severo.
Hará ya unos meses de esto. Ese fue el último día que vi a Sandra por la universidad. Hace poco me llegaron inquietantes noticias de mi antigua compañera: Sandra estaba preparándose para pasar las pruebas de astronauta. Algunos cuentan que, mientras realiza simulacros de vuelo, de sus labios brota una letanía: he de escapar de los hombres del cielo...
Luis F. Güemes
En Alicante, a 5 de Marzo de 2010

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2 comentarios:

Alejandra dijo...

Estimado compañero Luis:
¿Un caso de oligofrenia severo? Yo me quedo más con la opción primera: que soy una cachonda y me estaba quedando contigo!!

Luis dijo...

Yo también "sed nivola nivola est"...

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